El pasado 6 de mayo tuvo lugar en el Parlamento Europeo una votación de gran trascendencia, a pesar de que los medios de comunicación no le prestaron apenas atención. Se votaba, ni más ni menos, si Internet iba a ser un espacio de libre expresión y de libre acceso al conocimiento o, por el contrario, el gobierno de turno, compinchado con las empresas distribuidoras de Internet y el lobby de los derechos de autor, iba a decirnos lo que podíamos o no podíamos ver en Internet.
El acuerdo para llevar a cabo este auténtico atropello ya estaba hecho, ya que los representantes de todos los gobiernos de la Unión Europea y del Parlamento Europeo ya habían llegado a un principio de acuerdo para sacar adelante la medida. Pero,por suerte, el pasado 6 de mayo, el pleno del Parlamento Europeo votó a favor de una enmienda que tumbaba el proyecto.
Lo que se pretendía llevar al Parlamento es el llamado Paquete de Telecomunicaciones, un plan que en principio sólo consistía en unificar ciertos de criterios acerca del uso y acceso a Internet en Europa. Pero a última hora, se incluyeron varias cláusulas más en el proyecto, de las que dos eran las más polémicas. La primera se introdujo a petición de Francia, presionada a su vez por Estados Unidos(principal perjudicado por las descargas de cine y música) y consistía en la posibilidad de cortar el acceso a Internet a las personas que realizaran descargas “ilegales”, tras tres avisos, pero sin autorización judicial. Recordemos que el “liberal” Nicolas Sarkozy ya consiguió cerrar hace unos meses una página web que le vinculaba a la CIA y al Departamento de Estado norteamericano.
La segunda era más grave todavía, ya que instauraba para Internet el mismo método de funcionamiento que para las televisiones, es decir, el gobierno de turno le daría licencias a las operadoras de Internet para que estas, a su vez, ofrecieran paquetes a los consumidores, paquetes que no incluirían un acceso libre y universal a Internet, como ahora, sino en los que estaría prohibido el acceso a algunas páginas web. Así, cuando un usuario contratara unos servicios de banda ancha, en esos servicios vendrían señaladas las páginas que puede visitar. Todo esto se hace en nombre de la “lucha contra el terrorismo” o “contra la pornografía infantil”, aunque la realidad es que lo que se pretende simplemente es censurar ese espacio de libre información que es Internet.
Hasta la aparición de Internet, unos cuantos dueños de periódicos y televisiones (muchas veces los mismos) tenían el monopolio de la información, lo que les daba un poder inmenso. Podían censurar las noticias que les diera la gana y nadie podía comprobar si lo que decían era o verdad o no. La aparición de Internet ha acabado con su monopolio. De hecho, estudios internos de la Unión Europea revelaron que Internet fue una de las principales causas del fracaso del proyecto de Constitución Europea en el año 2005.
Con esta norma, los políticos conseguían lo que siempre han querido, una masa de ciudadanos desinformados y, por lo tanto, sin capacidad crítica, y si hay algún problema, sólo tendrían que ponerse en contacto con las empresas de telecomunicaciones para que eliminen de sus paquetes las páginas web “molestas”. Las mismas empresas de telecomunicaciones tendrían también un gran poder ya que podrían decidir lo que circula por Internet y censurar páginas web a su antojo sin orden judicial. Finalmente, los defensores de los “derechos de autor”, representados en España por la SGAE y su famoso canon, podrían quitar la conexión a Internet a los que hagan descargas “ilegales” y eliminar aquellas páginas web que les molesten, también sin control judicial alguno. Recordemos que la SGAE, los amigos de Zapatero, se lleva 500 millones de euros al año, cuando la inmensa mayoría de las descargas que se realizan en España no son ni de música ni de cine españoles, por lo que no tienen ningún derecho a llevarse ese dinero.
De momento, los parlamentarios europeos han tumbado la propuesta. No se sabe si porque han descubierto la realidad que escondía, porque se han visto presionados por aclamación popular o porque prefieren posponer el tema por miedo a que esto tuviera consecuencias en las elecciones del próximo 7 de junio. Habrá que estar atentos porque desde DN creemos que volverán al ataque en la próxima legislatura, tal y como hicieron con la Constitución Europea. Los europeos la rechazaron, pero los políticos se reunieron de nuevo y, en semi-secreto, aprobaron la Constitución de todas formas, dándole el nombre de Tratado de Lisboa.
Estamos seguros de que volverán a intentarlo, una de las excusas que usarán para cerrar páginas web será la “lucha contra el racismo”.Por supuesto, ni siquiera se molestarán en definir “racismo” y dentro de esas páginas web estarán la de todos aquellos partidos europeos, incluido Democracia Nacional, que se oponen al proyecto de destrucción de Europa a través de la inmigración masiva y de otras medidas. De hecho, ya hoy, la página web de Democracia Nacional no puede verse en muchos lugares, debido a los filtros de Internet que las empresas proveedoras incluyen, por orden de las Administraciones, para “proteger” a la gente contra el “racismo”. Aunque curiosamente, sí que dejan acceso libre a páginas web neonazis con contenidos abiertamente racistas. Parece ser que sólo les molesta la página de DN. Hemos tenido la prueba hace unos días, en una reunión de Rafael Blasco, el Consejero de (pro)Inmigración(masiva) más radical de toda España y el ultraizquierdista Esteban Ibarra, en este caso acompañados de una nueva “estrella”, la fiscal jefe de Valencia, Teresa Gisbert. Los tres estaban de acuerdo en que había que cerrar las páginas web “racistas”, o sea, páginas que se oponen a la inmigración salvaje y al paraíso multicultural que el PP y el PSOE nos tienen preparado, aunque la fiscal lamentaba la dificultad técnica y jurídica de hacerlo, al mismo tiempo que pedía la creación de una policía especializada para el asunto.
De todas formas, si creen que pueden controlar Internet están muy equivocados. Es curioso que, los mismo políticos que nos dicen que “no se pueden poner puertas al campo” en el tema de la inmigración, algo que es una simple excusa para no actuar, quieran controlar Internet. Hoy en día se pueden instalar páginas web en cualquier parte del mundo,por lo que si la Unión Europea censura una página web, su creador puede volver a abrirla desde un país en el que la UE no tenga ningún control. Aquí sí que no pueden ponerse puertas al campo.