El correo de Andalucia
La mezquita divide San Jerónimo
Fractura vecinal ante la movilización de los vecinos, unos contra la construcción del templo y otros a favor de la convivencia y la libertad para edificarlo
No a la mezquita o sí a la mezquita, "pero no pongas mi nombre, que la cosa está calentita". La frase se repite en San Jerónimo, el barrio obrero que la comunidad islámica baraja para levantar un lugar de oración tras habérsele negado suelo en Los Bermejales y en la Cartuja. La mezquita ha fracturado en dos a un barrio de "vecinos de toda la vida" y está provocando enfrentamientos y agravios entre gente que se conoce desde siempre. San Jerónimo hace décadas que convive con musulmanes de diversas nacionalidades al tener uno de los índices de extranjeros más altos de Sevilla, el 29% de sus 11.000 vecinos según la última estadística, de 2006.
"El barrio necesita muchas cosas antes que una mezquita: Policía Local y Nacional, colegios, viviendas..." dice Lourdes Moreno, de la plataforma San Jerónimo-Alamillo, que ha entregado 3.223 firmas con una carta que exige al alcalde que cumpla su promesa de que el oratorio se haga lejos de las viviendas y se dejen libres esos terrenos para otros usos". "Ya tenemos la depuradora, el cementerio, tanatorios... ¿todo lo que no quiere nadie lo vamos a tener que asumir?", dice un vecino que no quiere identificarse por temor a que su negocio sufra represalias.
Un hombre mayor que también busca el anonimato y que se muestra indiferente ante la posible construcción del templo detalla que ha habido "empujones y peleas" entre partidarios y detractores de la mezquita.
En estas aguas revueltas ha aprovechado para pescar la ultraderechista Democracia Nacional -88 votos en Sevilla en las elecciones Europeas de 2009-, que ha buzoneado pasquines que dicen que "cientos de imanes hablan de recuperar Al Andalus para el Islam", piden que los musulmanes se comprometan "a no predicar la yihad" y afirman que "la construcción de la mezquita puede crear inseguridad". Aciertan con el mensaje, porque hay miedo detrás de quienes dicen que no se fían. El delegado del partido en Sevilla, Francisco Javier Gutiérrez, añade tajante que "en San Jerónimo no hay ni un musulmán".
Frente a esta postura, otros vecinos han difundido un escrito en el que recuerdan que San Jerónimo se nutrió de emigrantes de otras regiones en la crisis de los 40, que "a base de esfuerzo, tolerancia y solidaridad ha logrado construir una comunidad próspera y progresista". Afirman que existe una campaña "racista y xenófoba con intereses políticos ocultos que quieren sembrar la división y reventar la convivencia". Recuerdan que no habrá una "macromezquita": los suelos barajados ya no son tan grandes y la comunidad islámica no tiene dinero, porque debe comprar o alquilar el terreno. Lleva meses barajando solares, uno junto al monasterio de San Jerónimo. Es privado, porque el Consistorio renunció a cederle terreno tras la durísima oposición vecinal en Bermejales y el varapalo judicial que le impidió darle suelo público en Cartuja.
Les apoyan los vecinos de El Empalme y El Higuerón, los senegaleses del barrio y fuerzas de izquierdas (PSOE, IU o el PC), cuyo tirón en esta zona obrero siempre fue categórico: Macarena Norte logró el segundo mejor resultado socialista de las municipales de 2007 con el 58,52%, 18 puntos por encima de su media en Sevilla. IU logró en el distrito su mejor resultado, 11,29%, tres puntos por encima de su media. El PP se estrelló con un 19,81%, 20 puntos menos que su media en la capital.
El correo de Andalucia
Torrijos plantea un acuerdo plenario contra el racismo en San Jerónimo
IU pide apoyo para los vecinos que denuncian que tras la oposición a la mezquita está la ultraderecha
IU forzará al Ayuntamiento a pronunciarse sobre la mezquita de San Jerónimo, al pedir en el Pleno del día 20 que se adhiera al Manifiesto contra la xenofobia y por la convivencia elaborado por un grupo de vecinos.
Éstos denuncian que la intolerancia se está asentando en el barrio, azuzada por "organizaciones ligadas a la extrema derecha" que buscan "cultivar entre nuestros vecinos el odio racial y la xenofobia", en alusión a los pasquines de Democracia Nacional que piden que no se permita el templo.
Tanto los vecinos que se oponen a la mezquita como los que piden respeto para el templo admiten que existe crispación en el barrio y ha habido insultos y agresiones.
El manifiesto que se elevará al Pleno recuerda que las épocas de crisis son "caldo de cultivo"para los fascismos y las discriminaciones de todo tipo, y advierte que no se puede consentir "ningún retroceso en los legítimos derechos alcanzados por los ciudadanos", incluida la libertad ideológica, religiosa y de culto".
Avisan de que esos derechos "se están viendo amenazados" en San Jerónimo, y piden que no se caiga en "la intolerancia hacia lo diferente por el miedo a lo desconocido", sino que se busque "la paz y el buen entendimiento entre todos los seres humanos".
Además de suscribir el manifiesto y expresar la "firme voluntad de defender el espíritu de tolerancia y convivencia hacia los distintos credos religiosos", el portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos, pide el apoyo expreso a los colectivos autores del texto, "expresión del compromiso popular con los valores democráticos".
Por su parte, el delegado de Urbanismo, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, alertó ayer de que grupos de ultra derecha -aludió directamente a Democracia Nacional- disfrazan "movimientos xenófobos" con un interés por el barrio.
"Están en su derecho, respeto todas las opiniones, pero me opondré radicalmente a sus planteamientos", sentenció Gómez de Celis, quien recordó que la actual mezquita de la comunidad islámica está en Escuelas Pías, "perfectamente integrada".
Según el delegado de Urbanismo, la Gerencia no puede hacer nada contra un acuerdo "privado" para construir la mezquita en San Jerónimo siempre que la ficha urbanística se respete.
El Ayuntamiento renunció a cederles suelo público tras una sentencia del TSJA que impide hacerlo a cualquier confesión religiosa, de ahí que no se pudiera construir el templo ni en Los Bermaje ni en la Isla de la Cartuja, como había propuesto el equipo de Gobierno municipal.
"Tendremos protestas en cualquier sitio".
"Somos conscientes de que tendremos movilizaciones en contra en todos los sitios que se barajen, pero la Constitución nos respalda". El portavoz de la Comunidad Islámica española, Malik Ruiz, asume con resignación el rechazo que provoca la construcción de la mezquita en Sevilla, si bien se muestra prudente y asegura que está motivado "por un desconocimiento muy grande", más allá de "cuestiones políticas o asociaciones que usen el momento para enfrentarse al Gobierno local". Es la respuesta a la manifestación de hoy.
Ante la implicación de grupos de ultra derecha, Malik Ruiz es escueto: "No es nuestra guerra". Sostiene que aún barajan varias ubicaciones para el templo, si bien la de San Jerónimo es "buena" desde el punto de vista urbanístico y de situación. Sin embargo, aún no han comenzado las negociaciones con los propietarios, "porque estamos valorando otras circunstancias", indica.
El correo de Andalucia
San Jerónimo se moviliza contra la mezquita en pleno conflicto vecinal
La Comunidad Islámica asegura que "nadie marcará su agenda" e insta a las autoridades a velar por la seguridad en la manifestación.
La asociación de vecinos San Jerónimo-Alamillo de Sevilla ha convocado para las 20,00 horas de mañana una nueva movilización contra la posible ubicación de la mezquita promovida por la Comunidad Islámica de España en la barriada de San Jerónimo, en los terrenos colindantes a la Huerta de la Papachina --uno de los muchos que baraja el colectivo islámico--, asunto que ha propiciado un conflicto que se mantiene candente entre distintas facciones vecinales.
La barriada, así, se ha convertido en los últimos días en escenario de un conflicto sublimado en forma de cartelería entre el grupo que se opone a la construcción y otro que niega el interés en la compra de los mismos, algo que ha refutado la Comunidad Islámica, entidad promotora del templo.
De esta manera, el barrio cuenta desde hace días con carteles en los que, por un lado, la asociación de vecinos San Jerónimo-Alamillo, junto a otros colectivos vecinales del lugar, da cuenta del rechazo vecinal a este proyecto, que ya ha suscitado recogida de firmas y concentraciones en la Plaza de la Media Luna de la zona, con argumentos tales como "la mezquita, lejos de nuestras casas" o "no queremos lo que otros no quieren".
De otra parte, un segundo pasquín hace referencia a reuniones mantenidas entre la Plataforma Vecinal por la Convivencia y la Gerencia de Urbanismo, "en la que se ha dejado claro que no existe documentación ninguna sobre la construcción de una mezquita", según el cartel al que ha tenido acceso Europa Press.
Este colectivo hace referencia a que disponen de información de la Comunidad Islámica de que "aunque en un principio consultaron a la empresa propietaria de los terrenos, no ha existido interés real en la compra de los mismos".
Mientras que los vecinos de este segundo colectivo critican la presencia de fondo de partidos de extrema derecha en las acciones contra la mezquita, la otra facción señala que tras el comunicado de la plataforma por la convivencia también podrían existir intereses políticos, toda vez que el colectivo manifiesta en el texto su "malestar" por el debate, añadiendo en éste a PSOE e IU.
TEMOR VECINAL A INCIDENTES
En lo que coinciden muchos de los residentes de la zona, según indicaron a Europa Press fuentes vecinales, es en el temor a que el "cargado" ambiente del barrio a raíz de este tema pueda derivar en el registro de incidencias durante la próxima concentración vecinal.
Por su parte, el presidente de la Comunidad Islámica, Malik Riz, subrayó a Europa Press su convicción de que las concentraciones y movilizaciones vecinales utilizan a la mezquita como una "excusa" para confrontaciones de signo político, en los que el colectivo "ni puede ni quiere entrar". En este sentido, instó a las autoridades, "como haría cualquier ciudadano", a velar por la seguridad ciudadana en la movilización.
Ruiz reivindicó que el interés por estos suelos, con cuyos dueños aún no se ha contactado, ha estado en todo momento ajustado a derecho; en lo tocante a futuros contactos y la posibilidad de paralizar éstos por la polémica, señaló que "nadie va a marcar la agenda de la Comunidad Islámica", que no se siente "ni presionada ni amedrentada por esta situación".