Este fin de semana pasado en Guadalajara otros cinco jóvenes de entre 16 y 21 años fueron salvajemente agredidos por las tropas de ultraizquierda sueltas y alentadas por el "ministro de los suyos" y protegidas y armadas por la delegada del gobierno y sus "útiles cotidianos".
De la misma manera en Valladolid un conocido ultraizquierdista radical, Diego Garfia, hermano del triple asesino juan José Garfia, robó un subfusil de asalto a la Guardia Civil, suponemos que para seguir los pasos de su hermano mayor y para hacer patente la misión de la ultraizquierda en nuestra sociedad: el delito y el crimen.
En Bailén otro grupo de adiestrados ultraizquierdistas, preparados para la guerrilla urbana al estilo de sus maestros borrokas, desembarcaron del vehículo para golpear en la acostumbrada traición y enmascaramiento a 4 jóvenes que se dirigían a jugar un partido de fútbol.
Los constantes llamamientos en sus webs y blogs a la violencia indiscriminada contra todo lo que no piense como ellos, los constantes carteles adoctrinadores con mensajes sublimilnales alentando al crimen y a la locura vandálica, son motivos suficientes para solicitar la ilegalización y encarcelación de los miembros de estas `patrullas negras de la sociedad.
Su bajo nivel de autoestima, su permanente lavado de cerebro y su manipulación insistente de manos de quienes los manejan como a títeres carentes de voluntad e iniciativa, hacen de esta sub-tribu social un peligro real para la gente de bien.
Esta minoría ruidosa pero bien subvencionada y protegida está acabando con la alegría de la juventud. Su única pasión es la violencia, el fuego y la exclusión social amparados en su suciedad mental y en la lobotomía política a la que los someten los verdaderos instigadores de la ultraizquierda desde sus sillones azules o sus delegaciones de gobierno.
Su impunidad es patente, su libertad de actuación y la condescendencia con la que se los juzga no hace sino razonar la implantación inmediata de una Kale Borroka a nivel nacional con estos despojos sociales como brazo armado.
Por estas razones, por la tranquilidad, por la paz social, en nombre de la razón y de la verdad, por el desarrollo de nuestra nación debemos luchar legalmente contra ellos, no dejarlos actuar en la complacencia a la que están acostumbrados por sus mentores.
Javier Saiz.
