¡Qué alegría, qué alboroto! Ya tenemos en casa a los excursionistas oenejetas trístemente secuestrados.
Al margen de la dudosa utilidad de esta organización que contra toda lógica intentaba llevar un cargamento de ordenadores viejos por vía terrestre, equipados, eso sí, con lo último en tecnología y en vehículos todo terreno (habría que recordar que sólo uno de los vehículos que formaban dicha caravana vale más que todo el cargamento junto), estos excursionistas de lujo se propusieron y consiguieron hacer un larguísimo safari a costa de los donantes anónimos y de las donaciones públicas que, por supuesto, nunca faltan, con la insana intención de mirarnos a todos por encima del hombro a su vuelta, por ser más solidarios que nosotros, por ser hombres de mundo aunque la experiencia la hayamos costeado con nuestros impuestos, o sencillamente por ser más listos ya que sus vacaciones de riesgo tan en moda hoy en día les salen por la patilla.

¿Cuánto cuesta una caravana de vehículos como ésta y cuál es el valor de la carga que transportaba?